
Este tipo nos va a acompañar desde muy luego....y va a ocupar el 50% de la tapa de las cajetillas.
Se me fue a la cresta la colección...
Toda esa película que merece ser digerida
Lo único sano de fumar es querer dejar de hacerlo. A pesar de ser esto sólo un deseo que implica muchísimo esfuerzo para concretarse, el hombre intenta una y otra vez abandonar un vicio que hace ya más de un siglo está "haciendo humo" muchas vidas humanas.
De esto y algo más habla la película de sátira social Gracias por Fumar (Thank You for Smoking, 2005), y lo hace a través de la historia de un lobbyista asesor del Consejo de Tabacaleras de Estados Unidos, Nick Naylor (Aaron Eckhart) quien debe cuidar y limpiar la imagen de las industrias fabricantes de aquel mortal "cilindro nicotinoso".
No cabe duda que la película llama a gritos a debatir acerca del tema de la venta de cigarrillos a menores, jóvenes, adultos, todos, porque gran parte de la población es la que se ve perjudicada por este "dulce cáncer", algunos activa y otros pasivamente.
Todo empieza con este "señor cigarrillo" invitado a un talk show gringo donde se debate el daño provocado por la industria del tabaco a la población norteamericana. Nick Naylor se desliga de todas las feroces críticas que le hacen en el programa dándole un apretón de manos a quien fuere su víctima, un niño con cáncer pero que muestra una amplia sonrisa en su boca. Naylor gana; su industria, hecha humo.
La seguidilla de victorias frente a su más acérrimo rival, el senador Finistirre (William H. Macy), lleva al protagonista a postularle al gran jefe del tabaco (Robert Duvall) la siguiente frase esperanzadora: "si somos capacez de ganarle al antitabaquismo, seremos capacez de hacerlo todo". Y esta afirmación no la hace en vano. Las victorias logradas por la industria se deben a la retórica convincente de este tipo, un hombre que “habla” para ganarse la vida.
El sarcasmo del filme se ve plenamente reflejado en el Mod Squad (Merchants of Death), un grupo formado por los representantes de los vicios mas temerosos del país del norte: armas, alcohol y cigarrillos. Cada vez que éstos se reúnen a comer juntos entablan una conversación acerca de los obstáculos que deben franquear en sus respectivas áreas de consumo. En una de las situaciones más graciosas entre este trío letal, Naylor plantea, a través de cifras, que es su industria la que proporciona mayores tasas de mortalidad en el país. Ridículamente se enorgullece de estos números, pero luego tilda la discusión de estúpida.
Por último – y para darle algo de bola a la carrera que estudio – sería bueno rescatar la labor de la periodista (Katie Holmes), que, a pesar de ser un personaje secundario, es de vital relevancia para notar el contraste entre lo que la gente quiere saber y lo que debe saber. La imagen del cigarro proyectada por Nick Naylor es radicalmente opuesta a la que el público debería conocer. Y es esta profesional la que desenmascara la faceta original del “señor cigarrillo”. Que no es la de un empresario despreocupado y frío acerca de la vida de sus clientes, ni tampoco la de un filantrópico “vendedor de pomadas”, sino la de un hombre que hace bien su trabajo, y que si discute, gana.
Dalton Rusell (Clive Owen) da inicio a la película respondiendo cinco de las seis preguntas claves de un lead periodístico:
"My name is Dalton Russell, pay strict attention to what I say because I choose my words carefully and never repeat myself. I told you my name, that's the Who. The Where can most readily be described as a prison cell. But there is a vast difference from being stuck in a tiny cell and being in prison. The What is easy, recently I planned and set in motion events to execute the perfect bank robbery, that's also the When. As for the Why, beyond the obvious financial motivation, it's exceedingly simple... because I can. Which leaves us only with the How, and therein, as the bard tells us, lies the rub".
El Cómo lo va respondiendo el filme a medida que avanza. Sin embargo la síntesis narrativa utilizada por Spike Lee le juega en contra. Se necesita de una encendida "intuición cinematográfica" del espectador para acatar todos los acontecimientos con claridad.
Al leer la pequeña reseña que trae la caja de Un Plan Perfecto (Inside Man) pareciera ser otra de las tantas películas de robos perfectamente planeados (valga la redundancia), pero su gracia radica en la perspicacia con que Lee va contando, paralelamente al crimen, las versiones de cada una de las víctimas presentes en el hecho. Una tras otra van siendo interrogadas por el detective de color Keith Frazier (Denzel Washington) dejándole al espectador esa posibilidad de sacar sus propios desenlaces a una trama abierta a razonamientos personales.
No es una cinta colmada de balas y plomo: los disparos son lanzados por las acciones y reacciones del detective Frazier ante las brillantes tácticas utilizadas por Dalton Rusell y el resto de su equipo. Sin duda el que maneja el asunto es el ladrón y tiene juego para rato.
Otra vuelta de tuerca sería poco decir ante la cantidad de revueltas que sostiene la historia. Lo que en un principio suena a repetido termina con un buen sabor; no del gusto general pero ameno a paladares busquillas.
Lo último que vi de Spike Lee se titulaba "La Hora 25", excelente filme centrado en el existencialismo de un hombre que comenzará a cumplir una condena perpetua tras las rejas en unas horas más. Inside Man durará poco más de 2 horas, tiempo que basta y sobra para mantenerte "condenado" a querer saber el final lo más luego posible.