
Nuevamente la droga es fuente de cine. Ejemplos como Pánico y Locura en Las Vegas, Limpio y Sobrio, Less Than Zero y Requiem por un Sueño son sólo algunos de los estupefacientes con los que el séptimo arte ha alimentado su adicción al género. O subgénero, mejor dicho.
Esta vez la drogodepencia recae sobre una cinta independiente norteamericana, estrenada la semana pasada en USA y escrita, dirigida y protagonizada por uno de esos que yo llamo "valientes" jóvenes que se atreven a estudiar cine apenas terminan el colegio. Su nombre, Monty Lapica. Su obra, Self Medicated.
Cuando niño soñaba con ser jugador de béisbol o agente del FBI. Pero, y con sólo 21 años, Lapica supo que quería dedicarse a hacer películas. A los 24 se graduó de la Magna Cum Laude from Loyola Marymount University School of Film and Television (sácate un nombre) y su ópera prima ya bordea los cuarenta galardones, incluidos el Premio Especial del Jurado en el Festival Independiente de Roma, mejor película en el Australian International Film Festival y el Prism Award 2006, este último festival relacionado con la rehabilitación de jóvenes drogadictos.

Basada en hechos reales, Self Medicated (que seguramente se llamaría Perdiendo el Control, si es que llegara a pasar por nuestras salas) trata sobre Andrew, un joven de 17 años que debe lidiar con la muerte de su padre, sumergiéndose en las drogas, bla bla bla... Para no perderlo, su madre contrata a una compañía para que lo rapte lo confine en un psiquiátrico, lugar donde los abusos y la corrupción le darán a Andrew las esperanzas de redimirse y cambiar de vida, al menos, lo que queda de ella.
Sonó a cliché. Mucho. Esperemos que los premios le inyecten algo más.
Se dijo, se escribió:
Self-Medicated is an extraordinary portrait of redemption and personal triumph over hardship that "packs a startling punch" (Variety).
"Raw, unmannered intensity... Self-Medicated is just what the doctor ordered" (Hollywood Reporter).
Self Medicated Trailer