Wednesday, January 17, 2007

Perdidas en la Época


Ya he leído bastante de Maria Antonieta, y todavía no puedo acordar con ninguna de las críticas tan sabiondas de aquellos licenciados en cine, esos que tanto gustan lucir sus fotos en columnas "de prestigio", donde dan cada vez una menos objetiva visión de la película que fueron a ver.

Un "tercero" decía que más allá de los vacíos que la película tiene (que son hartos), igual logra traspasar al espectador la figura de una reina descolocada en un trono no querido (Perdida en la Traslación podría llamar a este post) que intenta darle en el gusto a la monarquía conservadora de la Francia de finales del siglo XVIII. Antonio Martinez de Wikén hace una crítica que todavía no sé para que lado va, si la elogia o la rechaza. Le dio 3 estrellas, lo que me hace suponer que le gustó, pero ni idea porqué.

Y mi postura sigue siendo muy extraña. La película no me gustó pero de alguna manera todavía extraño a los personajes de Maria Antonieta, sigo con ganas de estar ahi, en ese ambiente lujoso pero a la vez ostigoso, burocrático y costumbrista hasta por los codos, pero muy atractivo a los ojos, y más todavía a los oídos. No dejo de tararear cada canción del soundtrack, lo escucho por lo menos una vez al día (eso que la fui a ver hace casi una semana) y cuando lo escucho, recuerdo una película que simplemente no me gustó. Y yo creo que nadie encuentra buena una película sólo por que enganchó con la música, para eso se compra el soundtrack y listo. Para mí todavía es difícil entender cuál fue mi reacción con Maria Antonieta.

Todo empezó cuando leí el anuncio (de esos datos de El Mercurio, creo) que decía que Sofía Coppola estaba en un proyecto con varias lucas involucradas, que se trataría de la vida de la reina de Francia, esposa de Luis XVI, María Antonieta (de las nieves). Por ser algo de su autoría, me interesó de inmediato, y corrí a internet en busca de información. No me acuerdo si encontré algo, pero en unos meses ya circulaban los nombres de los protagonistas (Kirsten Dunst, Jason Schwartzman, Judy Davis, Rip Torn) y algunos de los grupos musicales que integrarían la banda sonora. The Strokes, New Order, The Cure y, sus musos inspiradores, Air. Eso elevó mis expectativas hasta un grado pleno, y desde ese momento esperé el estreno (oficial, no pirata) de esta producción.

Resultado. Hace unos días fui al cine a ver María Antonieta y recuerdo sólo esbozos como extraídos de un videoclip. La secuencia del baile "underground" con el fondo de Siouxsie & The Banshees, buena. El fin de la fiesta con Ceremony de New Order, notable. El desfile de confites y tortas que demuestra el derroche de la monarca acompañado de Bow Wow Wow, entretenido. El enamoramiento púber de la reina con un soldado americano, teñido con las guitarras de los Strokes, pasable. Suma y sigue. La música lo es todo. Así me parece. No hay nada que recuerde bien, si es que no fue acompañado por una buena canción, y al parecer, los dos discos que completan el soundtrack duran casi las dos horas de la película.

Resultado nuevamente, un videoclip de larga duración, hecho con música seleccionada con pinzas por una directora absolutamente melómana, ambientado en un pasado bien lejano, y donde los personajes flotan como si se hubieran metido a una estúpida máquina del tiempo que los llevase a una era donde no querían estar. Sofía Coppola creo que tampoco quiso estar ahí, pero para justificar su tan buen gusto por la buena música y las buenas bandas, debió mezclar para innovar. Y esa mezcla, por lo menos a mí, no me hizo efecto.

PD: Una última cosa. A pesar de no ser una buena película, ES IMPERATIVO que se lleve el Oscar al mejor vestuario. La ardua dedicación en ambientar la época se nota muchísimo durante toda la película, y la hace agradable a los ojos durante cada segundo que transcurre. No hay nada horrible ni mal hecho. Y Kirsten Dunst no puede estar mejor. Lo bueno tiene que ser valorado. Y premiado.



ALGUNAS CANCIONES DEL SOUNDTRACK ESTÁN EN EL RADIO BLOG DE LA DERECHA.


Y aquí les dejo algunas cosillas para mirar. Está super bueno el podcast de el lanzamiento de la película. Véanlo. (No sé por qué le estoy encontrando algo de atractivo a Sofía Coppola. Si es muy grave, háganmelo saber).


Marie Antoinette (Primer y mejor trailer)




Marie Antoinette Premiere Podcast

Sunday, January 07, 2007

¡¡Corta Su Cabeza!!

!!Ya quiero verla!! Eufórico por mirarla a ella, Kirsten Dunst, muy rica. Y dirigida por la nada rica Sofia Coppola, pero muy talentosa. Sí. Harto talento ha demostrado tener la hija del guatón cara de hipopótamo Francis F. Coppola (ese fue un comentario muy Hermes), con sus previos trabajos acerca de mujeres acompañadas de la soledad. Me refiero a Las Vírgenes Suicidas (The Virgin Suicides, 1999), protagonizada también por Dunst, y a Perdidos en Tokio (Lost in Translation, 2003) donde el rol protagonista recaía en otro monumento al género femenino, Scarlett Johansson. Ssslurrpppp. Bahh. Perdón.


Espero esta vez no fallar al Ciclo de Cine Wikén (trasladado ahora a Vitacura) para no perderme esta taquillera visión, llena de colores, moda y música vanguardista, de la vida y muerte de la pequeña diva francesa María Antonieta.

Ojalá, terminada la función, logre llevarme su cabeza...al menos en la mía.

Y aquí una sorpresita. Este es un corto de aprox. 15 minutos de autoría de Sofia Coppola llamado Lick The Star. Está dividido en 2 partes, pero no flojeen. Vale la pena verlo.
Interesante. Una vez más gracias a YouTube por darnos la posibilidad de conocer estos recónditos trabajos.


Lick The Star: Part I


Lick The Star: Part II

Tuesday, December 19, 2006

...y ya no se necesitan novelas

Por fin pude ver la adaptación al cine del grandioso videojuego Silent Hill, y la verdad es que no me decepcionó tanto como lo esperaba. Es que la ambientación está tan bien hecha, que opaca cualquier intento de trama - en este caso -adaptación de una saga de juegos de Playstation.

Para los que desconocen la historia, se trata del misterioso y bizarro viaje que emprende una madre (en el juego es un padre) en busca de su hija, por los parajes de un pueblo fantasmal llamado Silent Hill. El pueblo, invadido por una cegante neblina, a simple vista parece despoblado e inofensivo, pero cuando suenan las campanas de la iglesia, la oscuridad invade hasta el alma de los presentes.


De la saga de juegos yo sólo jugué el primero, para la consola Playstation, y, cagado de miedo, lo logré dar vuelta. Igual pedí ayuda a algunos amigos en acertijos que eran muy difíciles, pero lo otro fue de mi parte. Los demás juegos los vi en la casa de un amigo, y cada vez se veían mejores que las entregas anteriores, pero la trama se alejaba mucho a lo en un principio fue un pueblo fantasma. De hecho, si ven el video de toda la saga Silent Hil (que está en abajo, en este post) se darán cuenta que el último volumen, The Room, en un principio no iba dirigido a convertirse en la cuarta entrega.


De la película no hay mucho que hablar. No tiene la paranormal e inexplicativa presencia del mal que el juego posee. Aquí el diablo es la causa aparente de todos los desastres que han ocurrido en Silent Hill, desde que conocemos a esta agrupación que se refugia en una Iglesia. En cambio, en el juego, no es hasta el final que el diablo mete su cola dentro de la historia. Otra cosa. Está claro que cuando uno mueve a un personaje como en el juego, sin saber qué le espera, el suspenso es mucho mayor, que cuando le entregan una historia amoldada en 2 horas donde el tiempo para especular sobra. Pero, dentro de las limitantes que el cine tiene, y considerando que Silent Hill es uno de los videojuegos más terroríficos (después de Clock Tower), su adaptación cumple el objetivo de entretener (no sé si de asustar).

Lo que podría haber sido mejor aprovechado eran los momentos en que el lado oscuro invadía Silent Hill. Tomando en cuenta que la película la vi on audífonos a full, cuando la cosa se podría haber puesto de miedo (para tener que sacarme los audífonos) el ritmo del filme perdía rapidez, centrándose en describir criaturas horribles pero carentes de importancia. El único monstruo que valía la pena era el cabeza de pirámide (presente en el juego Silent Hill 2). VER VIDEO ABAJO.


Finalmente les dejo en la Radio Blog de su derecha la música de la película, que consiste en variaciones del mismo soundtrack de los juegos. Y aquí abajo, algunos videos interesantes.


Silent Hill (Movie Trailer)



Ojo con esta escena del cabeza de pirámide (censurada en YouTube)



Silent Hill Saga

Monday, December 18, 2006

¡Quiero UN BUEN trabajo!

Sam Bicke (Sean Penn) es un vendedor de muebles que se considera a sí mismo un granito de arena: uno perteneciente a la enorme playa compuesta por otros 210 millones de granos de arena llamada Norteamérica; un insignificante gramo de la billonaria playa denominada Tierra. Para el mundo, él no es nadie. Pero es ese mismo pesimismo lo que le hace pensar en una solución. Bicke tiene un plan que, resulte o no, le hará ser recordado para siempre, porque, según sus palabras - dirigidas a quien admira, Leonard Bernstein - "un hombre sólo es recordado por sus actos".

La película de Niels Mueller, seleccionada para el festival de Cannes del 2004, tiene un contexto muy apropiado para el discurso de Bicke. Nos encontramos en el segundo período del presidente Richard Nixon, en vías del destape político que le valió su retiro, quiero decir, el escándalo Watergate. El inconformismo del protagonista aumenta con la figura de un mandatario que "le vendió la misma pomada a todo un país, dos veces consecutivas". "Ése sí que es un buen vendedor", le dice su jefe a Bicke.

"Recuerda que el poder es un estado de ánimo. Tienes tanto como crees tener". El problema es que Sam Bicke no quiere convertirse en el empleado superventas del mes, sino que quiere hacer su trabajo correcta y francamente, sin mentiras que aumenten el excedente.

Aquí viene la denuncia propuesta por el filme. "The salesman who believes is the salesman who receives". Aquél slogan capitalista enmarcado por el jefe de Sam Bicke sí que sirve, pero no para este hombre, quien, cueste lo que cueste, busca hacer respetar sus derechos de empleado. Esta convicción choca con los intereses de su casi perdida esposa (Naomi Watts), quien contínuamente ha soportado los caprichos de su marido por conseguir un trabajo donde lo respeten.

A la trama se adhieren personajes secundarios, pero de suma importancia: el compositor contemporáneo Leonard Bernstein (a quien ya mencioné) quien tiene la particularidad de no aparecer en carne y hueso pero sí en la mente de Bicke; el amigo negro (Don Cheadle) que representa al empleado sumiso al sistema, y, por último, el líder del gremio Black Panters, un grupo de color anti-sistema, que busca mejorar la condición de su raza en norteamérica. La importancia que tienen los black panters con el protagonista es que ahí es donde se comprueba la pasión que éste tiene por luchar por los derechos laborales.

La historia - basada en hechos reales - avanza a paso de reloj- bomba, como si la mente de Bicke fuera a estallar en cualquier instante. Pero es ese monólogo en off dirigido a Bernstein, lo que calma las pasiones del ambiente.

Si bien, el descenlace puede resultar predecible, es necesario que lo sea, de lo contrario sería muy difícil comprender las acciones y reacciones de este disconforme sujeto. En el centro del filme, el jefe de Bicke le menciona una regla - que suena a refrán - imprescindible para cualquier hombre que quiera ser buen vendedor: "Always give a dog a good name". Según mi estupendo inglés, esto quiere decir algo como "estima a las personas como se debe". Y claramente Sam Bicke fue un hombre subestimado.

OJO con el tributo a Taxi Driver, haber si lo descubren.

TRAILER "THE ASSASSINATION OF RICHARD NIXON"

Quiero MI trabajo

Económicamente hablando, matar a la potencial competencia sería algo así como planificar una radical reforma previsional. Efectivemente, la mejor. Eliminar uno por uno a los probables contrincantes de un futuro empleo, sería una buena medida para asegurarse el futuro campo laboral.

Para el director Costa-Gavras (Missing, 1982, Amen, 2002) el tema es interesante, y polémico, como acostumbran a ser sus proyectos. Su última película, La Corporación (Le Couperet, 2005) cuenta la vida de un cesante (no confundir con desempleado) llamado Bruno Davert (interpretado por un frío y calculador José García) quien, harto de buscar un empleo digno de su CV, decide eliminar a balazos a su competencia, para asegurarse el puesto que lo devolverá a su vida normal.

Según la RAE, una de las definiciones de corporación es: Empresa, normalmente de grandes dimensiones, en especial si agrupa a otras menores. En el caso de la película, lo que Bruno Davert busca es eliminar estas empresas menores, y, si se puede, liderar el holding.

La Corporación tiene todo lo que un buen filme francés debe tener. Frialdad al máximo, humor negro, y tensión hitchcockiana. Esa que te atrapa y te hace saborear hasta la misma muerte.

Para mí, esta es una de las joyitas del año, sin competencia ni cagando. Más recomendable que The Assassination... y mucho mejor planeada. Para entender esto último, tendrán que ver las dos.

LE COUPERET (trailer)

Sunday, December 10, 2006

Furioso Cliché

Mi amigo Pipe acostumbra a reclamar por las traducciones al español de los filmes gringos, y razón no le falta. Acabo de ver una de las últimas películas de Sean Penn llamada originalmente (y muy original su títulación) The Assassination of Richard Nixon(2004), pero me llevé la sorpresa al tener que arrendarla. Pregunté por su nombre en inglés y nadie supo que cresta de película era. Después les conté lo poco y nada que conocía de la trama, y aún así no la conocieron. Me pasearon por todo el local hasta que di con lo que quería (dejaré en el anonimato al videoclub). Días de Furia se titulaba. Sii, así mismito como el Día de Furia de Michael Douglas (Falling Down, 1993), o como esa joya de Paul Schrader (Affliction, 1997) que también se tradujo al español como Días de Furia.
O los encargados de traducir los títulos son supertaldos o la traducción literal del inglés al español no es atractiva comercialmente. Una de dos.
En fin. Crítica en construcción....

Thursday, November 23, 2006

Corazón Delator


El inglés Alan Parker dirigió la cuidadosa obra maestra de culto llamada Pink Floyd The Wall.
También le quitó de las manos a Oliver Stone ese producto ya convertido en un clásico, llamado Expreso de Medianoche. Y estuvo a cargo de la Fama de un grupo de jóvenes, que la buscaban a como diera lugar.
Pero lo que recordé hace unos días es más único y religioso que lo anterior: Corazón Satánico (Angel Heart, 1987).

Es un filme ochentero, pero ambientado en la década de los 50. ¿Se entiende? No Creo. Me explico. Los primeros parlamentos que susurran "Johnny...Johnny..." junto con el sonido de un corazón palpitando, dan lugar a un callejón oscuro, que delata (y late) el ambiente film noir al que estamos ingresando. Pero el toque de la música de Trevor Jones nos hace movernos treinta años arriba hacia una atmósfera ochentona provista de un sintetizador satánico que anuncia que el final no está muy lejos. Resultado, música del 80 mezlcada con parajes y vestimentas propias del cine negro de mediados de siglo.

Luego se nos introduce al personaje principal, el detective privado Harry Angel (Mickey Rourke), quien se adentra en un nuevo y misterioso caso muy bien remunerado, pero del que no confía plenamente. El empleador resulta ser el esperado Robert De Niro, que personifica a un hombre llamado Louis Cyphre, del que no sabemos nada exceptuando sus deseosas ganas de enterarse en qué anda su amigo Johnny Favourite. Angel, entonces, tendrá la extenuante tarea de seguir los pasos de un sujeto del que no estará tan alejado como él cree.

Lo siguiente es su tarea, que pueden conseguir en Bazuca.com o en Blockbuster.

Revivir este tipo de suspenso me hace pensar en lo difícil que debe ser lograr terminar una película de éste género. ¿Cómo cerrar con un descenlace eficaz que no deje dudas respecto a la trama? ¿Cómo se decide un director por ese final y no el otro, que, pudiendo ser más atrevido, puede resultar más?
Siempre en estos casos yo creo que se le debe preguntar al público. Es una simple curva de oferta y demanda.
Y en Corazón Satánico sí que hay equilibrio.



Aquí les dejo un trozo del filme que me gusta mucho.




DATO: El soundtrack de esta película consta, como dije antes, de música sintetizada por Trevor Jones. Pero además, el blues está presente en el filme, durante las andanzas del detective Angel por los barrios de New Orleans.

Está muy buena. Luego la subiré al blog.



Wednesday, November 22, 2006

Identidades Desconocidas



Woody Allen dice sabiamente en una de sus más cinéfilas películas (La Rosa Púrpura del Cairo, 1985) que ir sólo al cine es más productivo que ir acompañado. Que así se disfruta mucho más lo que se va a ver, dejando de lado los comentarios irrelevantes y disuasivos para el desarrollo de la película.
No sé si estoy en completo acuerdo con la afirmación del director, porque siempre que voy a ver algo llamo a alguien para que me acompañe. Pero lo que sí apoyo es que ir al cine sólo no tiene nada de malo, ni de raro, ni de fome. Al contrario, creo que se piensa más sin las intervenciones del otro. Intervenciones del tipo: ¡¡¡Viste eso!!!. Nooo. Seguramente pagué 3 lucas para venir a taparme los ojos. Pero, insisto, depende de la compañía.

Bueno, para no decir que fui sólo, les cuento que el jueves pasado me infiltré al estreno de la última película de Martin Scorsese, Los Infiltrados (The Departed, 2006), y de seguro nadie me vio.



Al saber que la nueva película de Martín Scorsese era un remake de una producción honkonesa llamada Infernal Affairs (Mou Gaan Dou, 2002) me aseguré de verla, para hacer un mejor juicio de la del director neyorquino. El resultado es un impecable thriller policial con cincuenta minutos menos de duración, ahorrados en un montaje inteligente, que le da velocidad a una cinta que la necesita para ser efectiva. Lo que no injustifica la puesta en escena de Infiltrados porque, como lo sabrá quien halla visto la mayoría de los trabajos de su director, generalmente se vale de más de 120 minutos para contar una historia de su estilo, marcado por abundar en diálogos inteligentes y escenas crudas y violentas. Lo que Scorsese siempre nos trata de mostrar es algo cool, resultado de la mezcla de balaceras y buenas interpretaciones, dentro de un contexto de violencia salvaje.

Desde unas Calles Peligrosas, este Toro Salvaje ítalo-americano se ha subido con un Taxi Driver para arribar a un Casino, donde ha descubierto la historia de un Aviador, quien llevaba su Vida al Límite, sin pensar en la hermosa Edad de la Inocencia que hubiera vivido si hubiese pertenecido a los Buenos Muchachos, fuera de las Pandillas de New York, New York que tanto lo corrompieron, y que le hicieron hasta plantear La Ultima Tentación de Cristo. Es la hora de reconocer y elogiar su trabajo de cuatro décadas para que no siga perteneciendo al grupo de los infiltrados talentosos que pasan sin pena ni gloria a lo hora de los premios.



Su nueva obra, un remake copiado casi al pie de la letra de una película oriental, es lejos su mejor trabajo desde Godfellas, y eso se debe a que ocupa una narrativa muy similar a ésta. La historia del mafioso más poderoso del hampa de Boston, el mafioso Frank Costello (Jack Nicholson), se alterna dinámicamente con la vida de sus apadrinados Colin Sullivan (Matt Damon) y Bill Costigan (Leonardo Di Caprio). Uno que juega para su lado (Damon, infiltrado en la policía) y el otro que se lo jode hasta más no poder (Di Caprio, policía infiltrado en su bando). A este trío, aportan presencia el jefe del departamento de policía (un querido Martín Sheen) y la mano derecha y dura de Costello, Mr. French (Ray Winstone).

Así, durante las dos horas y media de metraje, los focos de atención se entrecruzan, para formar al final un solo camino, y por consiguiente, el desenlace.
Debo decir que esto último está mejor llevado en la versión original, por el sólo hecho de que el personaje interpretado por Mark Wahlberg (el desagradable oficial Dignam) en la versión oriental pasa sin pena ni gloria. O sea, no entra a jugar esa especie de juego de exterminación que acaba con la vida de la mayoría de los personajes. Asuntos Infernales da un toque más intelectual para explicar las causales de quienes son los que sobreviven en este ambiente de perdición y anonimato y quienes no.


Las primeras líneas del filme oriental aluden al dios Buda: “Aquél que en el infierno continuo se encuentre, nunca muere. Es la longevidad, realmente, la penuria del infierno continuo”; y las últimas, partes de un texto budista, son: Nirvana Sutra, verso 19: “El peor de los ocho infiernos se llama infierno continuo, porque es de continuo sufrimiento. Por eso el nombre.”
Estos dos textos resumen lo que proponen ambos filmes. Los dos pares de infiltrados (Colin Sullivan y Bill Costigan; Lau Kin Ming y Chan Wing Yan, respectivamente) viven en este supuesto infierno continuo, muertos en nombre, pero condenados a vivir.

Pero, a diferencia de su progenitora, Los Infiltrados no realza esta premisa. Pudiéndolo hacer perfectamente, se concentra mucho más en darle cámara a sus rostros famosos (que por cierto lo hacen muy bien) y en ensalzar la cinta con hondas cucharadas de sangre.

Lo que trato de decir es que así como Scorsese profundizó a fondo sobre los problemas de un ex veterano de la guerra de Vietnam, en Taxi Driver, o como delató el tráfico de influencias entre los importantes personeros de la mafia en Nueva York, en Buenos Muchachos, en Los Infiltrados no lo plantea, o si lo hace, es muy por debajo de la manga. El único que podría denotar esto es el personaje de Di Caprio, quien toma pastillas y visita a una psicóloga para liberar esa doble personalidad que lo aqueja. Pero sólo por momentos. Ya cuando tiene por las manos a Sullivan, su rostro no le pesa tanto como antes.


Pero, porque se trata de uno de mis directores favoritos, opacaré cualquier otra distinción y comparación con su homóloga oriental. Es más. El estilo de Scorsese, junto con la estupenda primera participación con él de Jack Nicholson, y una banda sonora de lujo (que pueden escuchar en la radio blog ubicada a su derecha) hacen de la película una de las mejores del año. Sino la mejor, la con mejor firma de autor. Un autor que, infiltrado o no en el sistema hollywoodense, sabrá algún día (siendo que no le quedan muchos para derrochar) valerse de una identidad conocida, y reconocida, alejada de cualquier mediocre grupo de directores de cine deportados y encasillados.



Aquí una sorpresa que subí a YouTube.
La dinámica introducción de Infernal Affairs. Sory por no tener subtítulos.




PD: Ojo que este es elmalo de la versión original....este chino feo ni le llega a los talones a Nicholson

Thursday, November 09, 2006

Torres de Piedra


Ayer recordé uno de los sucesos más trágicos del siglo XXI. La caída de Las Torres Gemelas (World Trade Center, 2006) y nada más que a manos de uno de los directores más polémicos del cine norteamericano: Oliver Stone.
Sin embargo para mi sorpresa la película no tenía el sello trasgresor particular de Stone, sino más bien fue lo más limpio y puro que he visto de este director en años. Allá quedaron la crudeza de Platoon, las teorías conspirativas de JFK y la insana caricaturización de un par de asesinos en Natural Born Killers.
Ahora Stone se dedicó a su pueblo al cien por ciento. Y lo hizo con un relato que no pudo llegar más adentro de los corazones humanos: la historia de dos rescatistas rescatados (valga la....) de las cenizas del monumental accidente, el capitán John McLoughlin (Nicolas Cage) y su subordinado Will Jimeno (Michael Peña).

La primera media hora cuenta cómo llegan aquellos dos policías a lo que serán los 90 minutos restantes, o sea, a quedar atrapados entre los escombros de las torres.
Comienza con cada uno saliendo de su hogar para realizar el trabajo que los sustenta; deben servirle a su país para poder servirse un plato de comida.
Lo que viene es cuento sabido. En la mañana del día 11 de Septiembre del año 2001 dos aviones de pasajeros (un United Airlines 175 y un American Airlines 11) impactaron cada una de las Torres Gemelas, y un tercero colisionó con el Pentágono.


Sobran los archivos televisivos acerca del trágico suceso, por lo que Stone debe ingeniárselas para sorprendernos con algo nuevo, innovador.
Pero no lo hace. Al contrario, cuenta lo mismo, haciendo hincapié en la emoción del momento, en el terror a la vulnerabilidad de una nación intocable.

Luego de caídas las torres empieza lo que podría llamarse el punto de vista “de piedra”
Stone proyecta imágenes de caos social como en la mayoría de sus filmes, con el fin de mostrarnos la reacción de una nación ante la invasión de su propiedad privada, ante las manos de un agente externo que les desordena su orden perfecto.
McLoughlin y Jimeno son los únicos sobrevivientes a metros a la redonda, pero sobreviven gracias a que su labia todavía no les ha abandonado (“If you die, I die”)
Ambos entablan una conversación variada que los mantiene vivos y que les da cámara a sus respectivas cónyuges, Donna (Maria Bello) y Allison (Maggie Gyllenhall), quienes mantienen la esperanza de que están vivos.
Así, cada historia construye su propia torre - la familia de McLoughlin y la de Jimeno – con sus dramas e imperfecciones, pero aún así World Trade Center no logra posicionarse sobre su competencia. Me explico mejor. Justo en el momento cuando puede diferenciarse de CNN y sus derivados, Stone redunda y se limita en contar con flashbacks la historia de sus víctimas, y no se atreve a dar un paso más allá, como lo ha hecho siempre. Muy por el contrario, nos agrega un personaje carente de verosimilitud (el marine Karnes) que desliza la trama por caminos erróneos.

Creo que Stone siempre quiso hacerla así, fuera de su pauta personal, para demostrar que es un relato gringo orgulloso de serlo, y además porque buscaba unir, que sea por dos horas, a una nación golpeada donde más les duele....en su “sueño americano”.

Los personajes principales simbolizan el espíritu unificador que caracteriza al pueblo norteamericano, de dar todo por el todo por una causa que, aunque suene imposible e ilusoria, de alguna que otra forma podrá realizarse. Que por más que les derrumben sus más majestuosas construcciones siempre saldrán adelante.

Para terminar me gustaría destacar el soundtrack de la película, a cargo del compositor Craig Armstrong, de una gran similitud al músico de Spike Lee, Terence Blanchard. La principal melodía de World Trade Center tiene tres notas, que se repiten y repiten cada vez que la esperanza se hace presente en la vida de estos dos sujetos. Esas tres notas acompañan al filme en su totalidad.

Leyendo de nuevo el texto que acabo de redactar, me he dado cuenta de que puedo haber sonado muy cursi y chulo, pero es lo que realmente me sucedió cuando la fui a ver. Por lo menos en esta película el discurso y la palabrería gringa sirve, y mucho.
Sirve para recordar y sensibilizar. Para llorar y comprender. Y para romper tantos “corazones de piedra” que abundan en este mundo.

Las Torres Gemelas puede no ser una buena película, pero vale la pena recordarla. La pena de 2.973 personas muertas y 24 todavía desaparecidas.


Monday, October 30, 2006

Y ahora, ¿quién podrá ayudarnos?


La Guerra de los Mundos (War of the Worlds, 2005) es un título difícil de pasar a llevar. La misma palabra guerra atrae por sí sola. Ejemplos como "Capitán de Mar y Guerra" (Master and Commander: The Far Side of the World, 2003), "Códigos de Guerra" (Windtalkers, 2002) y el clásico basado en la novela de Tolstoi "La Guerra y la Paz"(War and Peace, 1956) demuestran el efecto magnético que tiene esta palabra a la hora de leer un libro o, precisamente, de ver una película.

Sin embargo si uno piensa en guerra tiene en mente un conflicto bélico entre hombres, a golpes o balazos, donde los rivales que se enfrentan tienen, por así decirlo, el mismo "handicap", y también un parecido razonamiento.

Lo que sucede en la guerra planteada por Wells, Welles, Haskin - y finalmente - Spielberg es de otro calibre. Es un enfrentamiento o, mejor dicho, un gran golpe ejecutado por los alienígenas contra la raza humana; un plan maestro que plantea el exterminio fulminante de todos los hombres. Simplemente, una pisotada extraterrestre sobre las "hormigas" humanas que habitan la Tierra.

Debo admitir que si no hubiera sido por el anuncio de esta realización de Spielberg, no hubiese tomado la iniciativa por mi cuenta de indagar en todas las formas que ha tomado esta "historia a lo largo de la historia". Pero eso no tiene nada de malo. Por el contrario, el cine tiene ea maravillosa cualidad de contar algo entretenido para que luego el espectador (si lo desea) investigue la parte "aburrida" del asunto.

En fin. Apenas supe de este estreno cinematográfico me preparé arduamente para llegar a la sala de cine para sentarme y disfrutarlo, con previo conocimiento de la historia, por supuesto. Primero acudí al barrio San Diego para adquirir el libro La Guerra de los Mundos de H. G. Wells. Ya cuando lo tuve en mis manos no aguanté las ganas de devorarlo por completo. Lo terminé en cuatro días. Cuatro días de apocalipsis y desesperación. En cuatro días mis ojos habían eliminado a más de la mitad de la población mundial. Pero, a pesar de la buena prosa y el detallado aniquilamiento humano descrito por Wells, el libro no llenó mis expectativas.

A pesar de tal vacío, me arriesgué y vi la película del 53 (The War of the Worlds, dir. Byron Haskin). Increíble. Fenomenal. Satisfactoria. Tenía lo que el libro no: síntesis. Muy fiel a lo que imaginé.

(Paréntesis Comparándola con la de Spielberg ésta tiene mucho más de "guerra entre mundos"; se muestra con mayor énfasis el enfrentamiento global contra el extraterrestre y no tanto una historia en particular. También, los medios informativos son tomados en cuenta. La prensa informa y especula acerca de los invasores y, mucho más importante, da ese carácter de unión mundial frente a la amenaza marciana (eso se echa de menos en la nueva). Antes de salir del paréntesis, es meritorio mencionar que en Santiago, Chile, caen dos de los cilíndros enemigos.)

Así que, con libro y película listos, me di un tiempo para descansar de los marcianos. Quedaban algunas semanas para el estreno de la nueva película y yo dejaba de lado por un rato un fenómeno que me había atrapado por mucho tiempo. Creo que, en estos casos, es necesario descansar la mente por toda esta cosa de las expectativas.

Pues. Listo. Llegó el día de estreno en Chile de La Guerra de los Mundos, edición Spielberg. Cabritas en mano entré a la sala de cine que proyectaba por primera vez una de las cinco copias de las que Cinemark disponía. Sala 8. Clásica. Cúantas habré visto ahí. Cuando me senté ya había olvidado cualquier responsabilidad que tuviera. Era yo (creo que había un amigo al lado), pantalla enfrente, y mi subconsciente sobrecargado de datos acerca de la historia. Se me hacía agua la boca, mi hiel casi reventaba., no había momento que superara ese.

Pasadas las poco más de dos horas de metraje varios rostros malhumorados salían de la sala 8. Todos balbuceaban las mismas palabras: "mala, nooo, que falsa, muy chanta, final gringo". Entre aquellas caras desabrídas se asomaba una de gesto feliz, contento, satisfecho. Esa era la mía. La Guerra de los Mundos me había gustado, y mucho. Más que el libro. No sé si más que su predecesora, pero tampoco menos. Sí. Tenía un final gringísimo. ¿Y qué? No por eso la desmerecería. Habría que ser webon para catalogar algo de malo sólo por su final.

Había mucho que decir, pero acortando, certera. Llega directo al Talón de Aquiles mundial: ser tratados como simples hormigas aplastadas, como ratones de laboratorio puestos en fila para ser sacrificados.

Para qué mencionar las maravillas de efectos especiales. Impecables. Los tripods diseñados al pie de la letra de Wells. Una atmósfera caótica digna del Terremoto de Mark Robson. Toda la técnica utilizada para realizar esta película nublaba cualquier mala interpretación, incluso la de su protagonista, Tom Cruise. Podría haber sido Crowe o Gibson en ese papel. La Guerra de los Mundos es de esas película que amoldan el actor a la historia.

Lo que el cine me acababa de mostrar era inolvidable, y digno de ser repetido.

Pero cuando la vi de nuevo, en el computador, en mi campo con mis viejos no fue lo mismo. Ahí es cuando funciona el dicho "nada como en el cine".

Era el fin. La meta había sido superada, y con creces. Era hora de cerrar el capítulo Guerra de los... Ahora tocaba otro mundo que invadir. Pero aún así no me quedé tranquilo. Y fue, con esa actitud, investigando en internet, que me topé con la adaptación de Orson Welles, esa misma que causó conmoción en Norteamérica. Esa obra del radioteatro que muchos creyeron de verdad. Esa que invadió muchas conciencias humanas haciéndolos creer lo increíble. ¡¡La Tierra sería atacada!!

Ahora mismo estoy escuchando la versión de Welles, y les juró que si hubiese vivido en el momento cuando se transmitió en directo estaría al borde del suicidio. Mal que mal se trataba de un ataque donde el malo no era el hombre, sino lo desconocido.

Suerte que fue sólo una radiotrasmisión.

La Guerra de los Mundos (Audio), CLICK AQUI

Sinopsis en www.wetuve.blogspot.com